El pasado día 8, se nos fue nuestra hermana Dolores Bustillo. Su recuerdo permanecerá imborrable en nuestras vidas porque fue una mujer buena para todos y soleana de corazón. Quienes llevamos algún tiempo en la Junta de Gobierno, tuvimos la suerte de compartir su enorme simpatía y bondad porque su marido, Paqui, y una de sus hijas, Dolores, ocuparon diferentes cargos en la Junta anterior. Este hecho nos hizo estar más cerca suya.
Mujer valiente, decidida, muy humana y devota de nuestra Virgen, supo hacerle frente a su padecimiento sin derrumbarse.
Todos en la Hermandad nos sentimos apenados y tristes por su fallecimiento.
Valgan, desde aquí, estas humildes palabras que no pretenden más que rendir un sencillo homenaje a esta gran mujer a la que algunos conocimos desde pequeños, y por la que sentimos un inmenso cariño.
Que la Virgen de la Soledad, sepa dar la fuerza suficiente a su familia en estos momentos tan duros. Estamos seguros de que así será porque tú, Dolores, ya estarás a su lado y dándole la alegría que tú siempre transmitías para que Ella no se sienta sola.