31 de diciembre de 2009

1 de enero, Jornada mundial de la Paz

 La Catedral de Sevilla acogerá el próximo viernes, 1 de enero, la eucaristía con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, celebración que este año cumple su 43ª edición y que se celebra el primer día del año en todo el mundo.
Esta edición tiene por lema genérico "Si quieres cultivar la paz, custodia la creación". La Misa será a partir de la una de la tarde, y su preparación corre a cargo de la Delegación Diocesana de Orientación Social, Justicia y Paz, que dirige el sacerdote José Robles.

PRCESIÓN DEL NIÑO DE LA HERMANDAD DEL VALLE

Función y procesión en honor del Niño Jesús del Valle




El día 2 de enero, sábado, a las 17 horas en la iglesia de la Anunciación, función en honor del Niño Jesús del Valle. Oficiará Fray Joaquín Pacheco Galán, director espiritual de la Archicofradía.

Tras la eucaristía familiar, en la que participarán los niños, procesión por las calles de la feligresía con la imagen del Niño Jesús, portada por los hermanos niños costaleros, mandados por Juan León Pérez y con el acompañamiento musical de la Banda Juvenil de Ntra. Sra. del Sol.

La salida será a las 18 horas y el itinerario será Plaza de la Encarnación, Puente y Pellón, Lineros, Córdoba, Plaza del Salvador, Cuna y Laraña, estando prevista la entrada poco después de las 19,30 horas.

FELIZ AÑO 2010


27 de diciembre de 2009

CONVIVENCIA DE LA HERMANDAD DE LA SOLEDAD, EL PASADO DÍA 13: LAS MIGAS.








FOTOGRAFÍAS CEDIDAS POR DOLORES NARANJO BUSTILLO.

LOS ESTETAS (CON PERDÓN). Artículo muy interesante de Amparo Rodríguez.

Los estetas (con perdón)

Escrito por Amparo Rodríguez Babío

Estos días pasados y con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción, se han celebrado en la ciudad multitud de besamanos a las dolorosas sevillanas. Y el acudir a algunos de ellos me ha dado la oportunidad de contemplar en su hábitat a un nuevo (o, por lo menos, nunca catalogado por mí) espécimen cofrade sevillano: el esteta (con perdón).

El esteta (con perdón) es definido en la tercera acepción por el Diccionario de la Real Academia Española como “persona que afecta el culto de la belleza”. Y es que este espécimen, presume sobre todo de tener al Arte (con mayúsculas) como eje de su vida. El esteta (con perdón) se distingue por su porte altivo, peinado algo relamido, y un grácil movimiento, cual aleteo, de manos. No pensemos, que por ser el culto a la belleza y al equilibrio, el centro de su vida, es el esteta (con perdón) un ser vano y poco inteligente.

Hay que verlos avanzar por las naves de las iglesias, cual águilas enfilando a su presa, acercarse a la imagen expuesta al culto. En una primera visual (que dirían los castizos) nuestro espécimen ha escaneado a la Virgen (póngase la que proceda) como si de un TAC del IAPH se tratara. Este primer acercamiento, le permite esbozar las líneas generales de la vestimenta mariana. Imaginemos el interior de su cabeza como un gigantesco y veloz ordenador que coteja datos y más datos transcritos en ecuaciones inexplicables: “la saya de salida buena; el manto de camarín que regaló Doña Juanita la camarera perpetua; la corona de oro”; - y, en un rasgo de virtuosismo increíble, ve hasta lo invisible al pueblo cristiano – “las enaguas con encajes de aguja del XIX”.

Una vez al lado de la dolorosa, agachará su cabeza y besará su mano. En este simple y natural movimiento, el esteta (ese ser privilegiado al que las Musas dieron el don de la simetría) ha analizado portentosa y minuciosamente los encajes de la Virgen, el puñal, el fajín o cíngulo y hasta la caída de la saya.

Besada la mano, con elegante y decadente ademán, depositará su óbolo en la demanda, cogerá su preceptiva estampita (que tiene repetida en la caja de las “idem” unas 10.000 veces) y se alejará, con objeto de valorar el montaje del besamanos. Es éste un movimiento que ejecuta con gran maestría caminando hacia atrás, pero mirando hacia adelante. Entonces sobreviene la hecatombe: nuestro esteta (con perdón) emitirá su veredicto. Su rostro adquiere un gesto fiero, torvo, reconcentrado, cual Napoleón en Santa Elena, o mejor aún, cual Sibila de Delfos, y elevando sus ojos a las barrocas cúpulas de la iglesia, exclamará: “Maravillosa, Ella está maravillosa, es la Reina del día, y que rabien los demás” (si el juicio es favorable) o “cateta, está de lo más cateta, con las cosas tan buenas que tiene y le ponen esos trapos” (si el juicio es desfavorable).

Pero no acaba aún la cosa: nuestro versado esteta (con perdón) desgranará una a una las partes del altar de cultos como si del inventario del mayordomo se tratara: las jarras, los blandones, la candelería, y… las flores. Nuestro espécimen está especialmente versado en la bella ciencia de la Botánica y el sutil arte del arreglo floral (o “ikebana” que dirían los japoneses). La Botánica es un saber que consiste en llamar con nombres rarísimos lo que todo el mundo conoce con nombres corrientitos; a saber, aspidistra por pilistra, lilium por lirios y cosas así. Bueno, pues nuestro amigo el esteta (con perdón) conoce al dedillo la “Guía de las flores de España y parte del extranjero” así que no es extraño oírles decir a su anonadado auditorio de amigos y devotos: “lleva anthirrinum y alstromerias, qué vulgaridad; le hubieran pegado más unas frecsias y unas orquídeas de Madeira”. En este aspecto, el saber botánico del esteta (con perdón) alcanza su cénit durante la Semana Santa, donde su análisis del exorno floral puede llegar al paroxismo: siete días a razón de siete u ocho palios diarios le pueden hacer caer en crisis de agotamiento profundas.

La pasión analítica de nuestro espécimen le puede llevar a valorar hasta las pelusas de la alfombra colocada en el presbiterio del templo: le llevará algún tiempo discernir si son rococós, dieciochescas, o simplemente de ayer por la tarde.

Una característica común a los estetas (con perdón) es su nula tendencia al gregarismo. Nunca se verán más de dos juntos, sino que más bien tienden a diluirse en grupos más grandes, en los que son fácilmente erigidos como una suerte de “guías artístico-cofrades” o “summas artis” andantes.

Otra característica muy común y casi generalizada entre nuestros especímenes (más del 90% del total) es su escasa afición por vestir el hábito nazareno, lo que suelen justificar con estas palabras “es que si salgo en la mía no disfruto de las demás”. En Semana Santa, pululan alrededor de los palios, o pasos de misterio sobre todo. Casi nuca transitan por territorios musicales (leáse bandas y similares) y mucho menos costaleriles.

En fin, que tras largas sesiones parapetada tras los bancos de una iglesia, o semiescondida junto al confesionario barroco, puedo ofrecerles a Vds. este enjundioso estudio, fruto del rigor científico, la observación y el trabajo de campo en el hábitat natural del nuevo espécimen, que me precio de catalogar y denominar como “esteta (con perdón) hispalense”.



FUENTE: PASIÓN EN SEVILLA.

24 de diciembre de 2009

LA NOCHE DE LOS QUE YA NO ESTÁN. Artículo de don Antonio Burgos en ABC.

La noche de los que ya no están





ANTONIO BURGOS

Hay un villancico dialogado, como los clásicos de Lope de Vega, que dice:
—Esta noche nace el Niño.
—Es mentira, que no nace.
¿Pues no que los campanilleros tienen toda la razón? Estoy con los campanilleros. Si el Niño naciera hoy, la Nochebuena no sería tan triste. El Niño nacerá hoy en el resto del orbe católico; pero en Sevilla al menos, nacer, nacer, lo que se dice nacer, el Niño nace y resucita, todo en el mismo día y en una pieza, el Domingo de Ramos. Concretamente, cuando el divino Niño baja montado en una burra por la rampa del Salvador, y la ciudad entera lo recibe llena de gozo, «ataviada como una novia».
Porque, vamos a dejarnos de cuentos y vamos a ver: ¿qué es más triste? ¿Un cante de campanilleros o una de las mal llamadas «marchas fúnebres», de las que ha estudiado por el haz y el envés Francisco Javier Gutiérrez en su libro fundamental sobre esta forma musical? ¡Son mucho más tristes los campanilleros! De llorar: madre en la puerta hay un niño descalzo y medio en cueros; porque en esta tierra ya no hay caridad; a la puerta de un rico avariento llegó Jesucristo y limosna pidió, y el hijolagramputa del rico, en lugar de darle la limosna, los perros que había se los achuchó, ¿será mamón?
Y no sigo, porque los campanilleros suelen ser de paquete de pañuelos de clínex, y el negrito Jackson libra esta noche en su semáforo de la Plaza de Armas. Son tristísimos. Para Hosanna in Excelsis Deo, las llamadas «marchas fúnebres». Ya quisieran los campanilleros proclamar el gozo del Nacimiento con la mitad del cuarto de la décima parte de alegría que «Estrella sublime» o que «Pasa la Macarena».
Para alegría, la mañana del Domingo de Ramos, y no la noche de Nochebuena, tristísima. Los sevillanos, que lo celebramos todo en la calle, cuando llega la Nochebuena conseguimos que sea el único día del año donde a las 9 de la noche no hay un alma por la calle. Sevilla entera está como la calle Francos de noche cualquier día del año. ¿Alegría de la Navidad? Si hasta estas luces de ahorrar electricidad que han puesto hogaño son lo más triste que se despacha, ¡igualito que aquellas bombillas navideñas que recordaban a la Feria!
Y luego, la pena que rima con cena, y hagan ustedes mismos, autoconstruida, la letra de los campanilleros tristes de los que ya no están. Más que alegría por el Nacimiento de Cristo, en la cena familiar de Navidad todos tenemos por dentro la tristeza que nadie se atreve a decir y en la que todos estamos pensando: la pena por los que ya no están y parece que hace nada que estaban aquí con nosotros, con sus nietos, con sus hijos, protestando de esto o bromeando con aquello. Cada cena familiar es hoy un memorial de ausencias. ¿El Día de los Difuntos, dice usted? El Día de los Difuntos también es en Sevilla alegre, con el sol de noviembre en el cementerio, la rotonda de la entrada cuajada de flores, las brochas encalando y dando vida a las tumbas. Nuestro verdadero Día de los Difuntos es la Nochebuena. La cena de Navidad es el Memento de Difuntos en el ritual de las familias sevillanas. Siempre hay alguien a quien se le escapa la verdad, entre tanta fingida y obligatoria alegría:
—¡Con lo que le gustaban a tu padre los alfajores, que les decía mojoncitos de perro!
¿Saben ustedes lo que más le gusta al sevillano de la Nochebuena? Pues, primero, que dura poco y pasa pronto. Y después, que es señal inequívoca de que ya mismo va a empezar en San Lorenzo el quinario a ese Divino Pastorcito que dicen en Almonte que mandaron a estudiar a Sevilla, con tanto provecho que se hizo aquí Gran Poder. O sea, que ya falta menos para el Domingo de Ramos. Que es cuando de verdad nace Dios en Sevilla, vamos a dejarnos de zambombas


FUENTE: ABC

UNA FOTO CURIOSA.

Aunque estamos en Navidad, hemos considerado oportuno colocar esta fotografía que, al menos, puede calificarse de curiosa. Hemos ocultado la matrícula y júzguenla ustedes mismos. Lo que no puede negarse es el Glamour de estos nazarenos. Las Reglas dirán que por el camino más corto y sin llamar la atención pero ellos....en descapotable.

LOS CAMPANILLEROS DE HUÉVAR. Vídeo de Neno.