La alegría de una familia pudo verse hace unos días en la intimidad de la Capilla de la Soledad. Son momentos de emoción contenida en los que se da las gracias porque una princesita vuelve a sonreír haciendo felices a sus padres, abuelos y a todos los suyos. Dicen que no hay nada más bonito que la sonrisa de un niño. Esa sonrisa se vio frente a la Soledad en los labios y en el rostro de una niña, de Silvia Moreno. Ojalá que no vuelva a faltarle jamás su preciosa sonrisa.
En estas fotografías podemos ver a Silvia ofreciendo un ramo de flores a la Virgen. El Hermano Mayor le impuso la medalla de la Hermandad.
En estas fotografías podemos ver a Silvia ofreciendo un ramo de flores a la Virgen. El Hermano Mayor le impuso la medalla de la Hermandad.
Fotografías cedidas por Manuel González Moreno.





