VÍDEO 950

4 de abril de 2011

VELITAS VIRTUALES.


 Por Manuel Romero Luque.
Hablamos de los detalles que atesoramos y enseguida elevamos a la categoría de símbolo cualquier chuminá de ayer por la tarde y llamamos tradicional a algo que se ha hecho un par de veces. Así nos va. Pero hay símbolos que lo son de verdad y cargárselos es pervertir el sentido de las cosas. Su materialidad infunde un sentido trascendente que conviene no despreciar. Es el caso de la luz y la cera. No voy a aducir ahora los textos bíblicos o clásicos que explican su valor, pero sí señalaré que la ignorancia acaba por hacer mucho daño. Si ya antes se iluminaron algunas imágenes con fingidos cirios que llevaban una bombilla diminuta porque su ubicación en el retablo hacía difícil encenderlos, hoy se está poniendo de (lamentable) moda la instalación de lampadarios virtuales. Todo muy limpio, con su pantalla de LCD, su icono y su llamita titilante como si de una enorme PSP se tratara. “Mamá, ¿puedo jugar con esto?”. Apenas le falta (y le brindo la idea al fabricante sin reclamar copyright alguno) un emoticono que señale la intención por la que se ha encendido una de estas velas virtuales: concesión de una gracia, excursionista devoto o petición de bienes materiales. No vale como excusa la seguridad. Si se teme algo, que se eliminen los lampadarios de siempre, pero que no se parodie su auténtico sentido ni demos apariencia de fe a lo que es sólo un reclamo dinerario. Por este camino, los altares de culto podrían montarse con bombillas de bajo consumo y, en lugar de a la Cerería del Salvador, los priostes deberían acudir a Electrolux. Y, claro, a los nazarenos nada de cirios que manchan las túnicas y los trajes de los atrevidos que cruzan las filas, démosle a cada uno una linterna bien grande, como la de los CSI.

Fuente: El correo de Andalucía.
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