Me acuesto mirando estrellas
y el sueño dejo venir:
cuando me llegue la hora
así me quisiera ir.
La noche, tan clara está
que el cielo de la marisma
casi se puede tocar.
El cielo de la marisma
cambiando está de color
y entre azules y amarillos
se pinta su resplandor.
Y nadie sabe explicar
si en ese mismo momento
el día viene o se va.
(del Gran Poeta Aurelio Verde)
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