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2 de julio de 2013

RESTOS ARQUEOLÓGICOS EN AZNALCÓLLAR.


El Corredor Verde del Río Guadiamar es una auténtica delicia paisajística que nos sorprende a quienes disfrutamos de sus caminos con verdaderas maravillas en las más distintas formas imaginadas. Es un río, el Guadiamar, que hoy sigue rebosando vida porque hablar del Corredor Verde del Guadiamar es hablar de un río de Príncipes  que es el nombre que le dieron los árabes: Wadi-Amar. Es el último gran afluente del Guadalquivir y nos obsequia paisajes de pinares, arenales, encinares, dehesas o el magnífico bosque en galería al llegar a Aznalcázar donde podemos deleitarnos con los restos del puente romano que allí se conserva. 
Pero en esta ocasión, permítanme que les hable de lo que podemos ver en el extremo opuesto, justamente a los pies de las antiguas minas de Aznalcóllar. Aquí nos encontraremos con los restos arqueológicos del Acueducto Romano construido en el Siglo-II para llevar agua desde Fuentes de Tejada, en Escacena del Campo, hasta Itálica. Su caudal se calcula que fue de 12960 metros cúbicos diarios. Su longitud se estima en 36.5 kilómetros y fue construido en cantería y ladrillo. Su trazado fue irregular y alterna la parte elevada que vemos con otra subterránea. 
Si pasean, si andan por este camino de vida y pasan delante de estos restos que ponen de manifiesto la grandeza de lo que fue el Ingenio Romano, vale la pena detenerse un rato y contemplarlo. Sin duda, forma parte de nuestra historia, de Andalucía. Cuidar este patrimonio es nuestro deber y nuestra obligación y saborearlo,  un derecho. 






25 de octubre de 2012

EL VÁSTAGO DEL GIRALDILLO




El vástago del Giraldillo es la estructura que permite el movimiento a la escultura que remata la torre de Sevilla, La Giralda. Tras las últimas restauraciones llevadas a cabo, el vástago que podría ser datado de 1770, fecha en la que se hace por primera vez una profunda restauración, se encuentra actualmente en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Sevilla. Se desconoce su autoría y sin duda en el centro de las miradas de los que contemplan esta gran obra de ingeniería de los siglos pasados. 

5 de mayo de 2012

HAY QUE SALVAR SANTA CATALINA.


Los meses pasan y Santa Catalina sigue sin ver una solución para el desastroso deterioro que día a día está sufriendo por el olvido que las autoridades han hecho de este maravilloso templo sevillano. Por ello y para que no caiga en el olvido más absoluto y con el objetivo de que alguien con poder tome conciencia de esta realidad, el próximo día 18 de Mayo a las 20.00 horas habrá una concentración en las puertas del templo. 
No olvidemos que esta iglesia fue nombrada Patrimonio de la Humanidad incluso antes que la propia Catedral y que la Giralda. 

6 de septiembre de 2011

PUENTE ROMANO DE AZNALCÁZAR


Si paseamos por el corredor verde del Guadiamar, en términos de Aznalcázar, prácticamente en el pueblo, justo a sus pies, se encuentran los restos de un puente romano que en sus tiempos fue el único que existía para la comunicación entre las provincias de Sevilla y Huelva. Hay quienes lo fechan en épocas tardo romanas o incluso romanas aunque a lo largo de su historia ha sido sometido a un buen número de actuaciones que en mucho o en poco han podido cambiar su aspecto original. Fue en 1532 cuando se lleva a cabo una importante intervención de reparación.
En 1821, debido a unas importantísimas riadas quedó parcialmente hundido y de los catorce arcos que tenía, hoy sólo nos han llegado cinco que se conservan en muy mal estado debido al abandono y al mal uso que se ha hecho de él.
Hoy día el puente o mejor dicho, los restos del puente, se encuentran fuera del cauce del rio Guadiamar debido a que éste fue desviado con el fin de  conseguir tierras de cultivo.
No cabe la menor duda de que el puente romano de Aznalcázar es un atractivo más al Corredor Verde del Guadiamar donde ecología y arqueología se dan de la mano en varios puntos  del itinerario de este magnífico sendero que pudo crearse a partir de la rotura de la presa de Aznalcóllar en 1998. 







10 de agosto de 2011

LA TORRE DE LA IGLESIA DE HUÉVAR

Les proponemos una pequeña visita por el interior de la Torre de nuestra Iglesia Parroquial. La torre de la iglesia fue construida en el siglo XVIII tras el terrible terremoto de Lisboa que causó importantísimos daños en Andalucía y en concreto en nuestra localidad hasta el punto de que se vendría abajo la anterior torre existente. Un terremoto que tuvo lugar el 1 de Noviembre de 1755, a las 10,15 horas de la mañana y que tuvo una magnitud entre 8.7  y 9 grados en  la escala Richter. Para que tengamos una idea de lo que supuso este terremoto, si hiciéramos un top de los terremotos más destructivos de toda la historia, el de Lisboa se encontraría en el puesto decimocuarto.
Nuestra torre no es única en su estilo sino que como consecuencia de este terremoto, son muchas las torres que se derrumbaron y muchas las que se construyeron exactamente iguales. Si hacemos un pequeño viaje por la provincia de Huelva nos encontraremos con alguna que otra torre que nos recuerda en mucho o en algo a la nuestra. Quizá el caso más evidente es el de la torre de la Iglesia del pueblo onubense de Alhajar. Otras que tienen semejanzas son las de Escacena o Encinasola, por citar algún ejemplo.
Estas fotografías corresponden al 28 de Febrero, Día de Andalucía del presente año, jornada en la que se pudo visitar por dentro y disfrutar de las magníficas vistas que pueden verse desde lo más alto.
Quienes ya tenemos algunos años  y tuvimos la dicha de ser monaguillos, podemos recordar las muchas anécdotas entorno al campanario y a las famosas bóvedas de las que se contaban mil y una historias de terror.
Actualmente, nuestra torre se encuentra literalmente tomada por las cigüeñas de tal manera que resulta “peligroso” colocarse en la parte inferior de la misma ante la posibilidad de que los excrementos de estas aves te caigan encima.
Una torre que muchos recordaremos totalmente encalada y que en una de las muchas actuaciones habidas sobre la iglesia se desconchó siendo párroco Don Francisco Ortiz quedando tal y como hoy la podemos contemplar, con el ladrillo visto muy al estilo “mudéjar” y considerando que posiblemente así se construyera. 















Estas otras torres son como la de Huévar. 

Encinasola


Escacena del Campo

Alhájar

2 de marzo de 2011

SALVEMOS SANTA CATALINA

SALVEMOS  SANTA CATALINA.

La Iglesia de Santa Catalina de Sevilla se encuentra en un sitio céntrico, rodeada por las calles Juan de Mesa, Alhóndiga, Santa Catalina y la Plaza de Ponce de León. Fue construida en el siglo XIV sobre las ruinas de una mezquita anterior. Es de estilo gótico-mudéjar, no obstante ha sido sometida a varias reformas a lo largo de los años de tal manera que esta Iglesia representa una perfecta simbiosis de estilos arquitectónicos que la hacen singular y casi única.
En el interior podemos encontrar  toda una serie de obras de arte de altísimo nivel:
- Techo de estilo mudéjar
- Retablo Mayor de 1624-1629 de Diego López Bueno
- Stmo. Cristo de la Exaltación de Pedro Roldán de 1687
- Capilla Sacramental en estilo barroco de Leonardo de Figueroa de 1721
- Retablo barroco con un cuadro de S. Pedro, de Pedro de Campaña de 1560, etc.





Bien de interés cultural, la iglesia de Santa Catalina es declarada Monumento Nacional en 1912. Fue el segundo monumento de la ciudad de Sevilla en recibir esta nominación antes incluso que la propia Catedral.
Hoy, si pasamos por su lado, observaremos que poco a poco se va convirtiendo en un local ruinoso, lleno de basuras con todo tipo de desperfectos. Lleva cerrada casi siete años y al día de hoy no hay perspectiva de que haya una solución para una restauración integral de este templo. 








Desde este Blog nos adherimos a todos aquellos sevillanos y cofrades que están mostrando su apoyo para que este templo recupere su esplendor y no quede abandonado a su suerte tal y como ocurrió con algún que otro templo del pasado sevillano más inmediato.
BLOG SOLEDADDEHUÉVAR POR SANTA CATALINA.

18 de febrero de 2011

UN PASEO POR EL TECHO DE LA CATEDRAL DE SEVILLA


El pasado sábado 12 de febrero tuve la oportunidad de realizar una visita a los techos de la Catedral de Sevilla. Junto con unos compañeros de Valencina pudimos contemplar la visión de Sevilla desde las cúpulas de la Iglesia Mayor.
Esta visita ha sido posible gracias a la remodelación y restauración de los accesos a las cubiertas debido a que el polvo acumulado y el daño causado por las palomas hacían prácticamente imposible e incluso peligroso subir a los tejados.
Accedimos por la Puerta de Campanillas, llamada así porque desde aquí llamaban mediante campanas a los trabajadores de la Seo.
Junto al  monumento a Colón, por una puertecilla estrecha,  se abren unas  escaleras que tienen apenas ochenta centímetros de ancho y suben siguiendo una espiral con poco menos de veinticinco centímetros de huella. Son tres tramos de escaleras que te permiten ascender a las tres alturas diferentes de la Catedral.
Nuestro guía es arqueólogo y conoce a la perfección los trabajos realizados en la catedral. Llegamos así a la primera parada en la que puede verse la traza maestra de más de 500 años según la cual trabajaban los maestros canteros.  El maestro constructor trazaba sobre el suelo las curvas, cortes y piezas que serán necesarias para construir´, por ejemplo, los arcos de las vidrieras, dejando en el suelo el trazado previo geométrico. Los canteros sacaban sobre estas trazas las plantillas en madera para pasarlas a la piedra.
Ya desde esta cubierta, que no es la más alta, la vista del casco antiguo de la ciudad emociona al visitante: los jardines del Alcázar, el patio de Banderas, el Arzobispado, etc.
En nuestro recorrido también visitamos los trabajos de restauración de las cubiertas que todavía eran evidentes como pueden verse en las fotografías que les mostramos.
Una de las singularidades de la Catedral es que no tiene tejados sino azoteas.  Para cubrir el desnivel de las aguas se rellenaron a la manera árabe con vasijas traídas de Triana. De esta forma se evitaba el peso excesivo y se creaba una cámara de aire.
A pesar de la altura que vamos adquiriendo conforme vamos subiendo, la sensación de vértigo no se hace evidente hasta entrar en el triforio al tener la sensación de estar suspendidos en el espacio, pegados junto a las vidrieras y  al órgano. Desde aquí pueden verse detalles que jamás podríamos haber imaginado.
Cuando salimos nuevamente al exterior observamos unos curiosos orificios en las cúpulas que son, según nos indica el guía, unos agujeros que permitían la ventilación de la Catedral de  humos del  incienso y para sostener las cuerdas que soportaban los andamios y poder de esta manera  mover materiales. Para evitar las fugas de agua, por la parte externa,  están cubiertos por unas capuchas que asemejan setas y así  evitar la entrada del agua.
Seguimos subiendo hasta llegar al nivel de las gárgolas. Casi todas representan murciélagos aunque hay alguna antropomorfa. Aquí hacen de troneras para desaguar porque sobre por los arcos exteriores corren conductos para el agua, otra singularidad de esta construcción.
Desde la cubierta más alta casi tocamos la Giralda, el minarete de la antigua mezquita que junto con el patio de los Naranjos es lo que queda de aquel templo árabe.
Aquí termina la visita y nos encaminamos a una larguísima escalera que nos conduce nuevamente al Monumento a Colón en el interior del Templo.
Cuando has visto todo esto, se comprende mejor aquella frase de “construir una iglesia para sorprender al mundo”. 































 ...y para celebrarlo, una copita en casa Moreno.