NIÑOS Y NIÑAS DE NUESTRA HERMANDAD
Queridos Niños y Niñas:
Disfrutad de vuestro momento y aunque la vida está diseñada para crecer y haceros mayores, no perdáis nunca la ilusión y el amor que tenéis en todo cuanto hacéis (teatros, monaguillos, nazarenos, pequeños costaleros....) Quiero que sepáis que sois el futuro de nuestra hermandad. Pedid a vuestros padres (porque tienen la obligación moral de hacerlo) que os cuenten historias de nuestra Hermandad y os hagan partícipes de nuestras costumbres y tradiciones.
¿Qué niño o niña no disfruta en los ensayos de un teatro, o vestido de monaguillo el Sábado Santo con su canastito lleno de caramelos? ¿Y el pequeño costalero que debajo de los faldones del paso de Cristo o de la Virgen sueña con llegar a la trabajadera?
Querida madre o padre de hijos Soleanos, no impidáis con vuestra indiferencia o dejadez el placer de gozar con vuestros hijos de tan maravillosos momentos. Creedme que no hay mayor orgullo que el de una madre que vestida de mantilla lleva de la mano a su hijo pequeño y le inculca sus vivencias en cada tarde gloriosa de Sábado Santo.
Queridos Niños y Niñas:
Disfrutad de vuestro momento y aunque la vida está diseñada para crecer y haceros mayores, no perdáis nunca la ilusión y el amor que tenéis en todo cuanto hacéis (teatros, monaguillos, nazarenos, pequeños costaleros....) Quiero que sepáis que sois el futuro de nuestra hermandad. Pedid a vuestros padres (porque tienen la obligación moral de hacerlo) que os cuenten historias de nuestra Hermandad y os hagan partícipes de nuestras costumbres y tradiciones.
¿Qué niño o niña no disfruta en los ensayos de un teatro, o vestido de monaguillo el Sábado Santo con su canastito lleno de caramelos? ¿Y el pequeño costalero que debajo de los faldones del paso de Cristo o de la Virgen sueña con llegar a la trabajadera?
Querida madre o padre de hijos Soleanos, no impidáis con vuestra indiferencia o dejadez el placer de gozar con vuestros hijos de tan maravillosos momentos. Creedme que no hay mayor orgullo que el de una madre que vestida de mantilla lleva de la mano a su hijo pequeño y le inculca sus vivencias en cada tarde gloriosa de Sábado Santo.
Cuando nació mi hijo
Dijo primero,
Antes que papaíto,
“Vamos con ella al cielo”.
Y yo de emoción decía
Éste me va a salir costalero.
Cuando el niño jugaba
Con los chavales,
Sólo hablaba de cirios y de costales,
Y se metía debajo de una mesa coja y” partía”.
Cuando nació mi niño
Dijo primero,
“Quiero ser de la Guapa su Costalero”.
“Ánimo a padres y madres de la Soledad, para que nunca se pierda lo nuestro”.
Por Amalia Rosado Salas.