El próximo día 8 de Diciembre celebraremos la festividad de la Inmaculada Concepción. Este Dogma de la Concepción Inmaculada de la Virgen María, se encuentra muy vinculado a nuestra Hermandad de la Soledad desde muy antiguo. Así podemos corroborarlo con testimonios escritos y documentos fotográficos y con la extensa simbología que poseemos y que dan prueba de ello.
Pero antes de ver esta relación del Dogma con nuestra Hermandad, deberíamos saber, al menos resumidamente, cuándo se definió y algunos detalles que ponen de manifiesto la concordancia tan importante que este Dogma ha tenido con la Provincia de Sevilla.
Fue el Papa Pío IX, de feliz memoria, quien se decidió a dar el último paso para la suprema exaltación de la Virgen, definiendo el dogma de su Concepción Inmaculada. Dícese que en las tristísimas circunstancias por las que atravesaba la Iglesia, en un día de gran abatimiento, el Pontífice decía al Cardenal Lambruschini: «No le encuentro solución humana a esta situación». Y el Cardenal le respondió: «Pues busquemos una solución divina. Defina S. S. el dogma de la Inmaculada Concepción».
Mas para dar este paso, el Pontífice quería conocer la opinión y parecer de todos los Obispos, pero al mismo tiempo le parecía imposible reunir un Concilio para la consulta. La Providencia le salió al paso con la solución. Una solución sencilla, pero eficaz y definitiva. San Leonardo de Porto Maurizio había escrito una carta al Papa Benedicto XIV, insinuándole que podía conocerse la opinión del episcopado consultándolo por correspondencia epistolar... La carta de San Leonardo fue descubierta en las circunstancias en que Pío IX trataba de solucionar el problema, y fue, como el huevo de Colón, perdónese la frase, que hizo exclamar al Papa: «Solucionado». Al poco tiempo conoció el parecer de toda la jerarquía. Por cierto que un obispo de Hispanoamérica pudo responderle: «Los americanos, con la fe católica, hemos recibido la creencia en la preservación de María». Hermosa alabanza a la acción y celo de nuestra Patria.
Así, el día 8 de diciembre de 1854, rodeado de la solemne corona de 92 Obispos, 54 Arzobispos, 43 Cardenales y de una multitud ingentísima de pueblo, definía como dogma de fe el gran privilegio de la Virgen:
«La doctrina que enseña que la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su Concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, es revelada por Dios, y por lo mismo debe creerse firme y constantemente por todos los fieles».
Estas palabras, al parecer, tan sencillas y simples, están seleccionadas una por una y tienen resonancia de siglos. Son eco, autorizado y definitivo, de la voz solista que cantaba el común sentir de la Iglesia entre el fragor de las disputas de los teólogos de la Edad Media.
Cada 8 de diciembre, la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana.
El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma:
"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)
María es la "llena de gracia", del griego "kecharitomene" que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia.
Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.
El camino para la definición dogmática de la Concepción Inmaculada de María fue trazado por el franciscano Duns Scotto. Se dice que al encontrarse frente a una estatua de la Virgen María hizo esta petición: "Dignare me laudare te: Virgo Sacrata" (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti).
En la provincia de Sevilla, hay ejemplos que ponen de manifiesto la estrecha relación del Dogma con sus gentes y la defensa que se ha hecho del mismo por parte de asociaciones religiosas y hermandades. Podemos poner dos ejemplos:
El pueblo cercano de Valencina se anticipó con el repique de campanas en la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción en un ambiente muy hostil a la Iglesia. Por ello el día 14 de febrero de 1948 y según Resolución del Ministerio de la Gobernación, tras acuerdo adoptado por el Ayuntamiento de la Villa en el mes de marzo de 1947, Valencina del Alcor (que era como se llamaba) pasó a denominarse Valencina de la Concepción como reconocimiento a la tradición mariana de este pueblo que se hace patente con este feliz hecho acaecido con motivo de la proclamación del dogma inmaculista.
No obstante, el caso más conocido es el de la Hermandad del Silencio de Sevilla .El 5 de Octubre de 1615, los cofrades de esta Hermandad juran defender con su sangre el Misterio de la Pureza de la Santísima Virgen y deberían pasar más de 2 siglos para que la Iglesia declarase Dogma el Misterio de la Inmaculada Concepción de María.
Pero antes de ver esta relación del Dogma con nuestra Hermandad, deberíamos saber, al menos resumidamente, cuándo se definió y algunos detalles que ponen de manifiesto la concordancia tan importante que este Dogma ha tenido con la Provincia de Sevilla.
Fue el Papa Pío IX, de feliz memoria, quien se decidió a dar el último paso para la suprema exaltación de la Virgen, definiendo el dogma de su Concepción Inmaculada. Dícese que en las tristísimas circunstancias por las que atravesaba la Iglesia, en un día de gran abatimiento, el Pontífice decía al Cardenal Lambruschini: «No le encuentro solución humana a esta situación». Y el Cardenal le respondió: «Pues busquemos una solución divina. Defina S. S. el dogma de la Inmaculada Concepción».
Mas para dar este paso, el Pontífice quería conocer la opinión y parecer de todos los Obispos, pero al mismo tiempo le parecía imposible reunir un Concilio para la consulta. La Providencia le salió al paso con la solución. Una solución sencilla, pero eficaz y definitiva. San Leonardo de Porto Maurizio había escrito una carta al Papa Benedicto XIV, insinuándole que podía conocerse la opinión del episcopado consultándolo por correspondencia epistolar... La carta de San Leonardo fue descubierta en las circunstancias en que Pío IX trataba de solucionar el problema, y fue, como el huevo de Colón, perdónese la frase, que hizo exclamar al Papa: «Solucionado». Al poco tiempo conoció el parecer de toda la jerarquía. Por cierto que un obispo de Hispanoamérica pudo responderle: «Los americanos, con la fe católica, hemos recibido la creencia en la preservación de María». Hermosa alabanza a la acción y celo de nuestra Patria.
Así, el día 8 de diciembre de 1854, rodeado de la solemne corona de 92 Obispos, 54 Arzobispos, 43 Cardenales y de una multitud ingentísima de pueblo, definía como dogma de fe el gran privilegio de la Virgen:
«La doctrina que enseña que la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su Concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, es revelada por Dios, y por lo mismo debe creerse firme y constantemente por todos los fieles».
Estas palabras, al parecer, tan sencillas y simples, están seleccionadas una por una y tienen resonancia de siglos. Son eco, autorizado y definitivo, de la voz solista que cantaba el común sentir de la Iglesia entre el fragor de las disputas de los teólogos de la Edad Media.
Cada 8 de diciembre, la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana.
El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma:
"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)
María es la "llena de gracia", del griego "kecharitomene" que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia.
Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.
El camino para la definición dogmática de la Concepción Inmaculada de María fue trazado por el franciscano Duns Scotto. Se dice que al encontrarse frente a una estatua de la Virgen María hizo esta petición: "Dignare me laudare te: Virgo Sacrata" (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti).
En la provincia de Sevilla, hay ejemplos que ponen de manifiesto la estrecha relación del Dogma con sus gentes y la defensa que se ha hecho del mismo por parte de asociaciones religiosas y hermandades. Podemos poner dos ejemplos:
El pueblo cercano de Valencina se anticipó con el repique de campanas en la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción en un ambiente muy hostil a la Iglesia. Por ello el día 14 de febrero de 1948 y según Resolución del Ministerio de la Gobernación, tras acuerdo adoptado por el Ayuntamiento de la Villa en el mes de marzo de 1947, Valencina del Alcor (que era como se llamaba) pasó a denominarse Valencina de la Concepción como reconocimiento a la tradición mariana de este pueblo que se hace patente con este feliz hecho acaecido con motivo de la proclamación del dogma inmaculista.
No obstante, el caso más conocido es el de la Hermandad del Silencio de Sevilla .El 5 de Octubre de 1615, los cofrades de esta Hermandad juran defender con su sangre el Misterio de la Pureza de la Santísima Virgen y deberían pasar más de 2 siglos para que la Iglesia declarase Dogma el Misterio de la Inmaculada Concepción de María.
HERMANDAD DE LA SOLEDAD.
En cuanto a la Real Hermandad de la Soledad de Huévar, los símbolos que ponen de manifiesto nuestra relación en la defensa del Dogma son más que evidentes.
En 1920, el que luego fuera nombrado Hermano Mayor Honorífico de la Hermandad, Don Amante Laffón y Fernández, donó a la Hermandad de la Soledad una Imagen pequeña de vestir que representa a la Inmaculada Concepción. Desde esa fecha, esta Imagen ha estado siempre en el Altar de la Virgen de la Soledad, justo a su derecha.
En 1954, en conmemoración de la definición del Dogma de la Inmaculada Concepción, la Virgen de la Soledad, salió en Procesión Extraordinaria por las calles de Huévar del Aljarafe tal y como podemos ver en diferentes testimonios fotográficos.
Además, la Capilla de la Soledad, posee un cuadro de la Inmaculada Concepción fechado en las postrimerías del siglo XVII.
La gloria del Palio de Ntra. Sra. de la Soledad, representa a la Inmaculada Concepción en un lienzo pintado al óleo de clara influencia Murillesca.
En función de todo esto, así aparece recogido en Reglas:
REGLA 100ª.- La Hermandad participará en la celebración de la Santa Misa el día ocho de Diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción y en los actos parroquiales en las vísperas de la referida Festividad, con especial dedicación al encontrarse una Imagen de la Inmaculada Concepción en nuestra Capilla.
En función de todo esto, así aparece recogido en Reglas:
REGLA 100ª.- La Hermandad participará en la celebración de la Santa Misa el día ocho de Diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción y en los actos parroquiales en las vísperas de la referida Festividad, con especial dedicación al encontrarse una Imagen de la Inmaculada Concepción en nuestra Capilla.