Reproducimos a continuación, dos poesías compuestas y editadas en 1948 por quien fuera hermano de esta Hermandad de la Soledad, Don Juan Carrasco Gonzalez.
Yo quisiera Virgen mía
cantar gloria y dulce acento
para dar a mi poesía
tierno afecto y sentimiento.
Siempre vibra en tu alabanza
Huévar en tu cariño abierto,
fija en ti sus esperanzas
porque su salud has descubierto.
Se aproxima el Viernes Santo,
dejad de tocar las campanas
que tiene luto el lucero,
lucero de la mañana.
Al tocar las doce en punto
el palio en la principal
y el nazareno difunto
hijo de la Soledad.
Todo el pueblo se sorprende
al bajar la escalinata,
al ver que el juego de palio
es base de oro y plata.
Recorriendo silenciosa
por tu divina estación
canta la Niña la Alfalfa
al redoble del tambor.
Desembocando al Castillo
con tu hermosa cofradía
ya se animan los balcones
con saetas a porfía.
Hermosa candelería
lleva alumbrando tu frente,
después que tanto hermosea
las andas en la cofradía,
mientras lloran las estrellas
y relucen a porfía.
Soledad, orgullo de Huévar
en tu hermosa cofradía,
con ardor todos esperamos
los resplandores del día.
Qué hermosa bajo palio
con esa expresión llorosa
no se ve en Andalucía
más bonita y más hermosa.
Aunque la noche es oscura
lleva tu estrellado manto
y va alumbrando tu rostro
es resplandor de tu llanto.
El Señor nos ha mandado
gran noche de luna clara,
por eso en la recogida
te irradia el sol en la cara.
Volviendo a la principal
con saetas a porfía
ya vienen los resplandores
del sábado, nuevo día.
Ya regresa a la Iglesia
como elevo el pensamiento.
Atenido a tu favor
trabajo diariamente,
sin una mancha en mi nombre
suda constante mi frente.
Suspenso el pueblo te mira
y se inclina dulcemente,
tu blanca esencia respira
y aspira alzando la frente.
Tanta modestia me adimira
madre de la Soledad,
que me siento el alma pura
estando al pie de tu altar.
Honor al pueblo de Huévar
que su conciencia levanta,
todos honrados y cristianos
bajo tu presencia santa.
Cuando te ponen tu cetro
y la corona de oro,
entre jarrones de platas
tu paso vale un tesoro.
Nos alumbras más que el sol
con tus divinos milagros
tú siempre fuiste en el cielo
de la gloria el relicario.
con majestad soberana
llevar tu paso encendido
tu hermoso manto grana
envidia del forastero.
En la velada de abril
Soledad madre mía
por todos tus cuatro costados
brillarán las alegrías.
Como Tú no es bonita
ni la luz del gran lucero
no se ve en España entera
ni retratada en el cielo.
Yo te quiero madre mía
con todo mi corazón,
porque eres mi alegría
y toda mi devoción.
Cuando remontan tu paso
todos gritan de alegría
al ver que todo reluce
como si fuera de día.
Tú que eres el camino
de todo ser cristiano
sostén y cura de los enfermos
y pon en ellos tus manos.
A LA ROMERÍA DE LA SOLEDAD.
Ya caminan los caballos,
coches y carrocerías
van cantando los lipones
a la alegre Romería.
Unos cantan, otros bailan
con tapas y buen vinillo
mientras suenan alegremente
fantásticos pianillos.
Todos vienen de la gira
a cual con mayor "tajá"
y aquí pongo fin a esta fiesta,
Virgen de la Soledad.
