26 de marzo de 2009

PERSPECTIVAS.

No hace falta a tu tocado
ni plata ni terciopelo,
joyas que prendan tu velo
ni riqueza en el bordado;
tampoco faldón calado,
ni rica candelería,
ni palio, ni crestería,
ni tesoros ni retoques,
que del Aljarafe, Señora,
eres Reina y alegría.
Tú eres la gracia, Soledad,
la Reina de tu hermandad,
lo flor más pura y más bella
que se puede contemplar.

Para Ti, que eres la Reina
del puro amor entregado,
de los caminos sin sombra,
y de ese valle sagrado
que los ángeles vigilan
al resplandor de tu llanto.
Y ante tu altar, Soledad mía,
yo me quedé musitanto:
¡ay!, quién pudiera, Señora,
ser flor de ese humilde ramo.


Tú eres flor y eres jardín
y eres agua y eres fuente,
mezcla de mayo y abril,
de pena, luna creciente,
de gracia, senda sin fin.


Soberana Señora de la pena.
Ojos de hervense nazarena,
pecho de rojas rosas de martirio,
cuerpo de nube en forma de delirio,
alba en la frente y noche en la melena.


Dicen que la Virgen quiere
llenar de amor nuestras casas
y que mi amiga "Antoñita"
va a venir a acompañarla.