Revistámosnos de este Cristo Yacente y cuando fijemos nuestra mirada en ÉL y en su Madre traspasada por el dolor de su soledad, recordemos que ELLOS son la mejor prueba de amor que Dios misericordioso nos da a sus hijos.

Tras largos meses de espera, el momento del reencuentro ha llegado y por fin tenemos a Nuestro Señor Jesucristo en su Santo Entierro con nosotros, con los Soleanos de Huévar.