Según Fuentes de ABCDESEVILLA, la procesión de la Virgen del Carmen de Santa Catalina terminó algo accidentada. Les paso a conocer lo narrado por ABC.
El paso de palio salía pasadas las 21:20 horas con serias dificultades al chocar la crestería del mismo con el dintel de la puerta de San Román. La accidentada salida presagiaba lo que después iba a ocurrir y muy pocos esperaban.
El paso de palio salía pasadas las 21:20 horas con serias dificultades al chocar la crestería del mismo con el dintel de la puerta de San Román. La accidentada salida presagiaba lo que después iba a ocurrir y muy pocos esperaban.
Tras visitar el Convento del Espíritu Santo y el de las Hermanas de la Cruz, donde la procesión gozó de la presencia de numerosos fieles, el paso se encaminó hacia Santa Catalina. En aquel lugar, desde el destierro, se viven momentos de especial melancolía.
Pero ayer la melancolía se convirtió en sorpresa e indignación. El paso se tuvo que detener durante prolongados minutos debido a que el palio se había enganchado en uno de los cables del tendido eléctrico que atraviesa de acera a acera la calle Santa Catalina.
Más tarde, la comitiva se adentró en el Ex convento de la Paz, sede de la Sagrada Mortaja. Tanto a la entrada del compás como a la salida, el paso mandado por Alfonso Hijón golpeó distintos elementos con la puerta, produciéndose la rotura de un farol, de tres piezas de la crestería del palio y de diversas perillas.
Sin embargo, la accidentada procesión no terminó aquí ya que a la entrada en la Parroquia de San Román, el palio se volvió a enganchar en la puerta, produciéndose, de nuevo, graves daños que han provocado que se doblen los varales y que el palio haya quedado completamente desfigurado.
Pero todo no quedó aquí ya que, al entrar el paso en el templo, mientras el sacerdote interpretaba la salve, diversos costaleros del paso protagonizaron un enfrentamiento con miembros de la hermandad y otros asistentes con motivo de las tensiones generadas tras la accidentada procesión. En algunos casos se llegó a las manos, incluso, a las puertas del templo.