NO PUDO SER
No pudo ser. Un martes santo lluvioso y desapacible impidió la Salida Procesional de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. La Junta de Gobierno, tras reunirse en Cabildo Extraordinario de Oficiales, a través de su Hermano Mayor anunció que no se celebraría la Estación de Penitencia debido a la inestabilidad del tiempo y ante el peligro de lluvias.
Este tipo de decisiones son traumáticas porque sólo a posteriori se sabe si lo opción elegida ha sido la correcta o no. No obstante, me pareció desde el mismo momento en que se anunció la noticia, que esta decisión fue valiente, correcta y muy acertada. Al margen de si llovería o no más tarde, hay que pensar en lo desapacible de la noche, en el viento que hacía, en que una cofradía como la del Gran Poder es la que más nazarenos pone en las calles de Huévar y en ella a muchos niños. Hay peligro de caídas por los charcos acumulados, porque el patrimonio de la hermandad y su bendita Imagen pueden verse dañados, y toda una serie de aspectos que la Junta de Gobierno tendría en cuenta. Y por todo ello creo que acertó.
No obstante, queda la insatisfacción de ver por las calles la cofradía del Gran Poder, esa Bendita Imagen que atrapa la devoción del hervense por la belleza de su rostro sangrante y lacerado traspasado por las espinas de una vil corona. Cada martes santo, el hervense necesita acudir a rendirse a sus plantas y renovar una promesa de devoción y de amor que tiene que ir más allá de una procesión que, si bien, es la prueba más objetiva de sumisión, no lo es o debe ser todo.
Al igual que Nuestro Señor del Gran Poder baja su cabeza como símbolo de mansedumbre, nosotros debemos aprender de él y ver en él al Dios verdadero que se ofreció por nosotros y que celebramos en cada Eucaristía.
Para nosotros, los andaluces, los sevillanos, los Hervenses, nuestra Semana Santa es “la Semana Grande” pero a veces podemos ahogarnos ante tanta efusión de sentimientos y pasiones.
Amamos y adoramos al Gran Poder de Nuestro Señor porque es Dios y vive entre nosotros.









