El martes y trece lo tenemos asociado a la mala suerte, o al menos esto es así para los supersticiosos. No ocurre lo mismo para los cordobeses que cada día como éste visitan el templo de San Lorenzo en el que se encuentra la Virgen de los Remedios que, según la tradición, ahuyenta los malos augurios.
Por eso, cada martes y trece, cientos o miles de cordobeses visitan a esta Virgen a la que piden, en este día, tres deseos de los cuales, al menos, uno se cumple.
La pasión que sienten muchos fieles por Nuestra Señora de los Remedios es inmensa y así lo acreditan las muchas muestras de fe que cada martes y trece se pueden contemplar en la iglesia de Santiago.
