Quiero dedicar este artículo a la Hermandad de la Paz, a sus hermanos, a sus costaleros pero muy especialmente a sus nazarenos y muy, muy especialmente a mi compadre Manolo. Al llegar a la Plaza Nueva, un intenso aguacero inesperado sorprendió a esta Hermanad cuando todos disfrutábamos de un espléndido Domingo de Ramos. El paso del Señor de la Victoria tuvo que refugiarse en el arquillo del Ayuntamiento pero los nazarenos aguantaron estoicamente casi una hora el enorme, insisto aguacero que caía en esos momentos. Ni uno solo, ni uno abandonó la fila a pesar de que si le pasabas la mano por sus ropas, se encontraban éstas totalmente empapadas. Entre ellos, mi compadre Manolo. Así, tras una hora, acompañaron a su Cristo hasta la Catedral y así, empapados, acompañaron a su Cristo hasta su Iglesia en el Porvenir. ¡Bravo por estos nazarenos de LA PAZ! y ¡Bravo por Manolo, mi amigo y compadre!
Era mi intención subir algunas fotografías pero por respeto a todos ellos he preferido no hacerlo.
¡Nazarenos de la Paz! , mi respeto y mi admiración para todos vosotros y por supuesto, para ti el primero, Manolo.
.jpg)
.jpg)
.jpg)