18 de octubre de 2015

TODO EMPEZÓ UN 18 DE OCTUBRE.



Ayer mismo te decía aquello de “Lo que tú quieras, Señora”, y así ha sido. Un Rosario de la Aurora que coincidía en el mismo día en que TODO EMPEZÓ. No ha podido ser; todos los soleanos nos hemos quedado con las ganas inmensas de acompañarte por las calles de tu pueblo. El tiempo ha sido implacable y por más veces que todos mirábamos los partes meteorólogicos en móviles, tabletas y ordenadores, el agua parecía no dar tregua ni tan siquiera unas breves horas para que tus  ojos vieran la ansiedad de nuestras miradas y corazones en el amanecer más bello del día más recordado.

 Tú vales más que mil procesiones y un millón de canciones en las esquinas y plazas. Tú vales más que todos los anhelos que pudiéramos tener al querer verte pasear ante las fachadas de nuestras casas. Tú vales más que todos los oles y vivas que pudiéramos dedicarte. Tú vales más que todo. Y por eso, hijos que somos tuyos, tenemos que protegerte.

Es Cierto que cuando nuestro Hermano Mayor comunicó que no se llevaría a cabo la Procesión del Rosario de la Aurora, la desazón y el desánimo se hicieron con nosotros aunque se tratara de algo ya esperado. A partir de ese momento, lágrimas que se confundían con la lluvia, con las gotas de una mañana fresca de otoño, comenzaron a recorrer las mejillas, especialmente, de los más jóvenes. No obstante, esta Hermandad supo recomponerse al instante para rezar el Santo Rosario en nuestra Iglesia, ante Nuestra Virgen de la Soledad, en un respetuosísimo recogimiento sólo “alterado” por las siempre gentiles voces de los componentes del Coro de la Soledad de Albaida que un año más nos acompañó.

También cantaron algunos hermanos al final del acto religioso y se produjeron vítores a la Virgen. Aquí hemos de agradecer la complicidad de nuestro cura-párroco.

Pero a pesar del agua y de la lluvia, el soleano de Huévar sabe que en tu  Divina Cara se refleja  toda la luz de la poesía, toda la mañana clara de cristal y la serenidad de una tarde en la que reposamos nuestro desasosiego. Porque Tú, Soledad lo tienes  todo; tienes una explosión de armonía y de sol, un ir y venir generoso y contagioso de alegría, tienes el sentimiento del que toda alma buena se llena. Eres la mujer que ríe su pena morena, porque Tú, mejor que nadie, sabes mezclar la risa y el llanto, el negro y el rojo, porque eres Virgen de Gracia plena,  de figura que enamora y embelesa.

Y porque te queremos, en la calle o en el templo o en la simple textura de una fotografía, incluso en la que ya se encuentra ajada por los años, volveremos a pensar en otro Octubre en el que Tú, que eres el sol, las estrellas, la luna y el firmamento unidos, iluminarás el Amanecer más bello que en este tu pueblo solo existe porque existes Tú.