25 de diciembre de 2015

¡AY, MI SOLEDAD!


La Navidad tiene esas cosas, muchos momentos de infinita alegría cuando estás con los tuyos, con tu familia, con tus amigos. Son momentos que siempre recordarás, pasen los años que pasen. Pero también están esos otros momentos que te ponen triste porque añoras y echas de menos a las personas que ya no están contigo y cuyo hueco en la mesa de Navidad es irremplazable. 
He titulado esta fotografía ¡Ay, mi Soledad! porque mientras subo esta imagen me encuentro escuchando esta preciosa canción del disco POR SIEMPRE SOLEDAD. Y con todo mi respeto para quienes cantan tan magníficamente este tema, hoy, al menos hoy, solo escucho la voz de Francisco Antonio al que echamos tanto de menos en nuestra Hermandad. Desde este Post, un beso, un abrazo y un  saludo para su madre, Maximina y para su mujer y su hija. Ellas saben que Francisco Antonio lo llevaremos siempre en nuestra memoria. Su voz nos estremece el corazón y pervivirá siempre con nosotros.