Tras cuatro años de un intenso
trabajo en tu Hermandad de toda la vida, dejas el relevo a otro gran
Soleano al que todos conocemos desde
que, de la mano de su padre, estaba presente en todos los actos de la Soledad.
Pero volviendo a ti, Amalia, has
tenido el privilegio de ser la primera mujer que haya regido esta Antigua
Hermandad a lo largo de estos cuatro años en los que tu trayectoria desde muy pequeña es
intachable por tu compromiso, trabajo, dedicación y esmero en cada uno de los
puestos en los que has sabido estar como el mejor de los mejores.
Con tu responsabilidad has
conseguido entre otras muchas cosas, dar la visibilidad tan evidente que tenía
la mujer en nuestra Hermandad sin la cual su vida quedaría reducida, y facilitar
de alguna manera, en todos los aspectos, que accedan a las cofradías, ya sea
como hermana de base, participando en la procesión, o en los distintos cargos de Junta de Gobierno.
Por ello es necesario y tenemos que
procurar que la implicación de la mujer en la Junta de Gobierno no se extinga.
Todos los soleanos debemos
sentirnos orgullosos de ti. Tu mérito ha
consistido en no hacer ruido y tratarlo todo con eficacia y ponderación, con
cariño y a la vez con la fortaleza de tu cargo. En ningún momento te has
achicado y eso mismo te ha hecho más grande.
Como mujer que eres, tengo la firme confianza de que una mujer
ha llegado para quedarse en el puesto que fuese necesario. No se trata de una cuestión de paridad sino
de realidad.
Nuestra Hermandad, nuestra
historia, desde sus comienzos, no podría entenderse sin la presencia de una mujer.
Tú serás el mejor ejemplo para tantas niñas y mujeres soleanas que en cualquier
momento te imitarán. Este será otro de
tus grandes logros.
Un cargo que ostentas con humildad
y una imborrable sonrisa, y tras el que se adivina un denodado trabajo para
seguir haciendo de la Hermandad un referente dentro del ámbito cofrade de
Huévar, de la provincia y de Andalucía.
Quiero felicitarte de corazón, sin
hipocresías ni medianías. Me
enorgullezco de ti, de que hayas sido mi Hermana Mayor, sabedor, además de que no dejas la Hermandad,
que será solo un respiro para tomar un
nuevo impulso en otra tarea dentro de este
grupo de hermanos que vivimos por el
amor que sentimos a la Virgen de la Soledad.
Por todo, GRACIAS, FELICIDADES Y
ENHORABUENA.