20 de noviembre de 2022

GRACIAS, AMALIA.

 

Tras cuatro años de un intenso trabajo en tu Hermandad de toda la vida, dejas el relevo a otro gran Soleano  al que todos conocemos desde que, de la mano de su padre, estaba presente en todos los actos de la Soledad.

Pero volviendo a ti, Amalia, has tenido el privilegio de ser la primera mujer que haya regido esta Antigua Hermandad a lo largo de estos cuatro años en los que  tu trayectoria desde muy pequeña es intachable por tu compromiso, trabajo, dedicación y esmero en cada uno de los puestos en los que has sabido estar como el mejor de los mejores.

Con tu responsabilidad has conseguido entre otras muchas cosas, dar la visibilidad tan evidente que tenía la mujer en nuestra Hermandad sin la cual su vida quedaría reducida, y facilitar de alguna manera, en todos los aspectos, que accedan a las cofradías, ya sea como hermana de base, participando en la procesión, o  en los distintos cargos de Junta de Gobierno. Por ello es necesario y  tenemos que procurar que la implicación de la mujer en la Junta de Gobierno no se extinga.

Todos los soleanos debemos sentirnos orgullosos de ti.  Tu mérito ha consistido en no hacer ruido y tratarlo todo con eficacia y ponderación, con cariño y a la vez con la fortaleza de tu cargo. En ningún momento te has achicado y eso mismo te ha hecho más grande.  Como mujer que eres, tengo la firme confianza de que  una  mujer  ha llegado para quedarse en el puesto que fuese necesario.  No se trata de una cuestión de paridad sino de realidad.

Nuestra Hermandad, nuestra historia, desde sus comienzos, no podría entenderse sin la presencia de una mujer. Tú serás el mejor ejemplo para tantas niñas y mujeres soleanas que en cualquier momento te imitarán.  Este será otro de tus grandes logros.

Un cargo que ostentas con humildad y una imborrable sonrisa, y tras el que se adivina un denodado trabajo para seguir haciendo de la Hermandad un referente dentro del ámbito cofrade de Huévar, de la provincia y de Andalucía.

Quiero felicitarte de corazón, sin hipocresías ni medianías.  Me enorgullezco de ti, de que hayas sido mi Hermana Mayor,  sabedor, además de que no dejas la Hermandad, que será solo un respiro  para tomar un nuevo impulso en otra tarea dentro de  este grupo de hermanos que  vivimos por el amor que sentimos a la Virgen de la Soledad.

Por todo, GRACIAS, FELICIDADES Y ENHORABUENA.